
Granja Tres Arroyos, la principal empresa avícola del país, atraviesa una creciente crisis operativa y financiera marcada por atrasos salariales, caída de producción y un fuerte aumento de sus compromisos financieros.
El conflicto más reciente derivó en la paralización parcial de la planta Wade S.A., una de las instalaciones de faena más importantes del grupo empresario, incorporada años atrás tras la adquisición de activos vinculados a Cresta Roja.
La medida de fuerza fue adoptada por los trabajadores ante las demoras en el pago de salarios, que según denunciaron vienen abonándose en cinco cuotas.
De acuerdo con información a la que accedió la Agencia Noticias Argentinas, la empresa todavía adeuda la última cuota correspondiente a la segunda quincena de marzo y además no completó el pago de los salarios de abril.
Frente a esa situación, los empleados resolvieron avanzar con un cese de actividades en la planta.
El conflicto laboral refleja además un escenario de deterioro productivo que la compañía viene atravesando desde hace varios años.
Según estimaciones del sector avícola, el grupo llegó a faenar cerca de 700.000 pollos diarios en sus distintos establecimientos, aunque actualmente ese volumen habría caído a alrededor de 200.000 aves por día.
En el caso puntual de Wade S.A., la planta posee capacidad para procesar hasta 210.000 pollos diarios. Sin embargo, hasta la semana pasada operaba en torno a las 170.000 aves por jornada y, tras el conflicto actual, el nivel de actividad descendió a aproximadamente 50.000 unidades diarias.
La situación financiera también muestra un fuerte deterioro.
Según registros del Banco Central de la República Argentina, la deuda total del grupo asciende a cerca de $35.000 millones.
El informe detalla que Wade S.A. acumula 615 cheques rechazados por un monto de $6.026 millones, mientras que Granja Tres Arroyos registra 1.813 cheques sin fondos por un total de $29.333 millones.
El deterioro operativo y financiero encendió señales de preocupación dentro de la cadena avícola, donde observan con atención la evolución del conflicto y el impacto que podría tener sobre la producción y el abastecimiento del sector.